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¿Qué es la ergonomía laboral? Si has escuchado mencionarla, seguro que también has oído hablar de mantener una postura correcta o de prevenir riesgos asociados a malas condiciones en el trabajo, pero: ¿sabes exactamente qué es la ergonomía laboral y que aspectos engloba?

¿Qué es exactamente la ergonomía laboral?

La ergonomía laboral es una disciplina que nace de la atención a las tareas que se desarrollan en el trabajo y la salud física y psicológica del trabajador, estudiando principalmente cuestiones fisiológicas y anatómicas.

Esto quiere decir que es un campo de intervención que trata de que cada puesto laboral ofrezca las mejores condiciones al trabajador para mantener un nivel de salud óptimo a través de las herramientas que utiliza y las tareas que debe realizar, así como teniendo en cuenta los determinantes personales de cada empleado. Para ello, cuenta con herramientas como:

  1. Análisis de las herramientas de trabajo: desde las sillas de oficina, a la interfaz del software, la ergonomía busca identificar factores tanto físicos como cognitivos que disminuyen la salud de los trabajadores para mejorar el intercambio de información así como el bienestar físico.
  2. Análisis de las condiciones de trabajo: Si un empleado debe pasar muchas horas sentado o realizando cualquier tarea, la ergonomía se encarga de estudiar qué condiciones son más adecuadas en cada caso, pudiendo recomendar cierta organización de turnos o de momentos de descanso, por ejemplo.
  3. Análisis de la comunicación: Para velar por el bienestar y salud en los espacios de trabajo, analizar la fluidez de las herramientas de comunicación interna de cada organización es fundamental.

Así, la ergonomía laboral consigue tanto intervenir rutinas laborales en marcha como prevenir futuros problemas de salud asociados al trabajo y mejorar la adaptación de los puestos, tanto de oficina como cualquier otro. Ahora, traduzcamos esta definición en una aplicación concreta de la ergonomía laboral que muestre su importancia.

Importancia de conseguir un nivel óptimo de ergonomía laboral

La ergonomía laboral se proyecta en áreas que van desde el cuidado de la postura, en aquellos puestos de trabajo que exigen pasar una importante cantidad de horas frente al ordenador, al calzado de aquellos empleados que deben caminar durante largas jornadas.

Estos pequeños detalles que permiten fomentar la comodidad y mantener en buenas condiciones la salud de los trabajadores, se relacionan de manera esencial con la seguridad en el trabajo, el bienestar de empleados así como la propia productividad de las empresas y oficinas.

Para estos análisis, la ergonomía laboral hace uso de mediciones tanto a nivel anatómico y físico de los trabajadores en sus puestos de trabajo, como de los elementos del ambiente que pueden afectar a la plantilla. Así, se pueden desglosar distintas áreas que estudiar para mejorar la ergonomía laboral.

¿Cómo conseguir la ergonomía laboral? Las 6 claves

Ante problemas como las cefaleas o dolores de espalda, así como el ruido o los riesgos asociados a cada puesto, la ergonomía laboral se puede mejorar atendiendo a 6 áreas principales:

1. Salud postural y sillas ergonómicas para la oficina

Puede que el área que más se ha popularizado de la ergonomía laboral sea la referente a la salud postural principalmente en trabajos de oficina. Estos puestos, en los que estar sentado frente al ordenador es necesario durante prácticamente toda la jornada laboral, han dado cuenta de los problemas de salud que se derivan de unas malas condiciones posturales.

En este riesgo influye tanto la postura que tome el propio trabajador, como la postura que permitan o fomenten el mobiliario de oficina, principalmente la silla y, en menor medida, la mesa.

Una postura ergonómica y correcta debe permitir mantener la espalda recta y los brazos relajados. El brazo debe formar un ángulo recto y las muñecas deben estar rectas.

Tanto la presencia de sillas ergonómicas que favorezcan una buena postura, como mesas con alturas adecuadas y accesorios como almohadillas para las muñecas son elementos que favorecen la ergonomía laboral.

correcta postura ergonomica

2. Ruido y acústica en la ergonomía laboral

El ruido es otro elemento fundamental que influye en el bienestar laboral. Desde trabajos en exteriores que requieren elementos como auriculares a las propias oficinas, donde en ocasiones el exceso de ruido desemboca en falta de concentración y de productividad, además de generar estrés.

Ante ello, materiales que sean buenos aislantes del ruido así como paneles de acondicionamiento acústico son elementos que ayudan a conseguir ergonomía laboral.

3. Factor relacional en la ergonomía

En un sentido amplio, la ergonomía también analiza los elementos psicosociales que afectan a la salud laboral. Por tanto, la falta de descansos, momentos de distensión entre empleados o la presión del trabajo son áreas a trabajar para conseguir un buen nivel de confort laboral. 

Para ello, buscar una asignación de tareas equilibrada o favorecer la conciliación son medidas a implementar.

4. Muebles de oficina ergonómicos

Además de las sillas de oficina ergonómicas, hay otro mobiliario de oficina que puede ayudar a mejorar el bienestar en el trabajo y reducir riesgos. Por ejemplo, las mesas deben mantener una altura de unos 73 centímetros, y contar con una profundidad de al menos 90 centímetros que permita observar la pantalla del ordenador con una distancia mínima de 55 centímetros. En este sentido, también es muy recomendable contar con monitores de calidad, que no provoquen destellos ni mala calidad de imagen.

5. Luminosidad y ergonomía laboral

La iluminación es otra de las claves para conseguir ergonomía laboral, pues determina de forma importante la percepción del ambiente, así como influye directamente en la calidad de la visión de monitores y documentos físicos. De hecho, pensando sobre todo en ambientes distintos a la oficina, una buena iluminación es fundamental para evitar accidentes laborales.

6. La clave ergonómica de la temperatura en el trabajo

Si la luz es importante, la sensación térmica que tengamos en el espacio de trabajo también afecta, y mucho, a la calidad laboral. 

Frente a excesos de frío, calor o humedad que provocan bajadas de tensión, sensación de sofoco, falta de concentración o sudoración excesiva, la ergonomía recomienda una temperatura entre 18 y 25 grados centígrados con una humedad que no supere el 70%. 

Para lograr estas condiciones, es importante programar la temperatura de los sistemas de climatización así como fomentar una correcta ventilación de los espacios.